virgen-maria

De Maria nunquam satis!

Es justo y necesario repetir con los santos: DE MARIA NUNQUAM SATIS! *. María no ha sido aún alabada, ensalzada, honrada y servida como se debe. Merece aún mejores alabanzas, respeto, amor y servicio.

Debemos decir también con el Espíritu Santo: “Toda la gloria de la Hija del rey está en su interior”. Como si toda la gloria exterior que el cielo y la tierra le rinden a porfía, fuera nada en comparación con la que recibe interiormente de su Creador y que es desconocida a creaturas insignificantes, incapaces de penetrar el secreto de los secretos del Rey.

Debemos también exclamar con el Apóstol: “El ojo no ha visto, el oído no ha oído, a nadie se le ocurrió pensar…” las bellezas, grandezas y excelencias de María, milagro de los milagros de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. “Si quieres comprender a la Madre dice un santo trata de comprender al Hijo. Pues Ella es digna Madre de Dios” ¡Enmudezca aquí toda lengua!

(San Luis María Grignion de Montfort, Tratado de la Verdadera Devoción, nnº 10-12)

* (Nunca son suficientes las alabanzas a la Virgen María).

spacer